En el ritmo encendido de la ARCHICkoMarCa del Fuego,
aparece Pephín Pumhín, entusiasta y animado;
encuentra en cada paso la alegría del juego
y convierte el movimiento en equilibrio ordenado.
Le gusta correr, moverse y también jugar,
pues en su propio cuerpo descubre cómo centrarse;
cuando aumenta la intensidad, comienza a avanzar
hasta encontrar su eje y volver a equilibrarse.
En el compás reconoce cuándo actuar o esperar,
observa la respuesta que su cuerpo va mostrando;
enfoca cada gesto antes de continuar
y organiza sus acciones mientras sigue respirando.
Entonces activa el ARCHICkOrDeNaDor;
cierra los ojos con calma y atención,
toma tres respiraciones desde su interior
y escucha cada pulso dentro del corazón.
Al abrirlos coloca la raqueta frente al rostro
como una ventana que le permite observar;
la malla se ilumina con un brillo poderoso
y cuanto ve comienza lentamente a ordenar.
Distingue el momento justo, baja el cuerpo preparado,
da dos pasos veloces y golpea hacia delante;
una luz cruza el espacio con su gesto coordinado
y enfoca su propósito de manera constante.
Entonces su voz se eleva con segura convicción
y pronuncia estas palabras al ritmo del corazón:
ARCHICkOrDeNaDor en acción,
enfoca cuerpo y dirección,
mueve con coordinación,
y avanza con precisión.
Y así, cada movimiento encuentra su momento,
cada paso recupera claridad y equilibrio;
la acción se vuelve precisa y consciente,
y su cuerpo avanza con un ritmo definido.