En la ARCHICkoMarCa del Agua, tranquila y pausada,
habita Güitha Tortuguitha, serena y concentrada;
su presencia brinda estabilidad ante la agitación
y acompaña con dulzura el ritmo de cada emoción.
Conoce el movimiento interior de cada marea
y sabe que ningún sentir debe correr ni frenarse;
cada proceso avanza con su propia cadencia
y encuentra, cuando está listo, la ocasión de expresarse.
Observa con paciencia cuándo conviene continuar
y en qué instante hace falta detenerse a respirar;
si el cronómetro rosa de su caparazón empieza a brillar,
reconoce que la duración se necesita ajustar.
Entonces activa el ARCHICkRoniNo;
cierra los ojos con calma y concentración,
toma tres respiraciones profundas y serenas
y escucha el movimiento interior de sus mareas.
En la tercera coloca sus manos con atención
sobre el caparazón que protege su espalda;
se balancea despacio hacia delante y hacia atrás,
marcando un pulso estable que su cuerpo resguarda.
El agua comienza a ondular con distinta velocidad:
unas corrientes avanzan y otras buscan descansar;
entre cada movimiento aparecen pausas de claridad
y el sentir encuentra su tiempo preciso para continuar.
Entonces su voz se eleva con serena convicción
y pronuncia estas palabras al compás del corazón:
ARCHICkRoniNo en pulsación,
marca tiempo y dirección,
acelera o da contención,
según cada sensación.
Y así el ritmo se ajusta con delicada suavidad,
sin carreras ni presiones, con paciencia y claridad;
cada emoción encuentra su momento para avanzar
y el tiempo que necesita para poderse expresar.