En la profundidad tranquila de la ARCHICkoMarCa del Agua,
habita Mathi Manathí, sereno y atento;
su presencia transmite una calma clara
que acompaña con dulzura cada sentimiento.
Sabe que una emoción, después de reconocerse,
necesita un espacio, un cauce y un lugar;
cuando puede integrarse, comienza a ordenarse
y el ARCHICkoRazóN la aprende a albergar.
Al encender su farolito de color azul,
un corazón mágico despierta en su interior;
la pequeña lámpara se vuelve reluciente
y anuncia que ha llegado la hora de integrar.
Entonces activa el ARCHICkLaRiZiNo;
cierra los ojos y respira profundamente,
toma tres inhalaciones serenas y pausadas
y escucha en su interior las emociones guardadas.
En la tercera sostiene el farol frente a su pecho
y lo eleva lentamente con tranquila suavidad;
su brillo abre un sendero luminoso y estrecho
hacia aquello que requiere un sitio donde habitar.
Una luz azul se expande dentro del ARCHICkoRazóN,
sin cambiar lo sentido, lo vuelve claro y visible;
cada emoción encuentra espacio, cauce y dirección,
y se integra con ternura de una forma comprensible.
Entonces su voz se eleva con serena entonación
y pronuncia estas palabras para integrar la emoción:
ARCHICkLaRiZiNo en integración,
ilumina cada sensación,
la acomoda en el corazón,
devolviendo calma y dirección.
Y así, aquello que se siente encuentra proporción,
y recibe un espacio donde puede descansar;
cada emoción forma parte de su mundo interior,
pues puede ser habitada con calma y bienestar.