Dentro del Reino de la Tierra habita Josetho Osetho, cuya presencia se distingue por su capacidad para colocar cada elemento en su lugar. Es práctico, ordenado y preciso; cuando llega, el espacio comienza a tomar forma.

 

Le gusta preparar el terreno antes de sembrar. Observa lo necesario y organiza lo que se utilizará: herramientas, semillas y puntos de trabajo. Para él, cada cosa tiene un sitio, y colocarlo correctamente permite que todo funcione.

 

Cuando el entorno está listo para comenzar, reconoce que es momento de ubicar.

 

Entonces utiliza el ARCHICoLoCaDor.

Cierra los ojos y toma tres respiraciones profundas.

 

En la tercera respiración, se quita la gorra y la lanza suavemente al frente.

Da dos pasos hacia donde cayó y da un pisotón firme en ese lugar.

 

Ese es el punto.

 

En ese momento, el terreno queda marcado: ese lugar indica dónde se trabajará.

 

Entonces su voz se eleva y pronuncia:

 

ARCHICoLoCaDor al ubicar,

olfatea el suelo al pasar,

elige donde comenzar,

y deja listo para sembrar.

 

 

Y así, el espacio encuentra su punto de inicio, recordando que todo comienza cuando se elige dónde empezar.